Modo día

“Españoles, he resucitado”. Decía el General Francisco Franco frente al atril,con la bandera del aguilucho adornando la sala y con voz solemne en un montaje que circuló durante muchos años por internet. Regreso del más allá, que parece que quiere materializar gran parte de la izquierda de este país con la exhumación de los restos del dictador.

Pese que han pasado más de 40 años de que Franco está criando malvas, la izquierda radical, y con ello incluyo también a Pedro Sánchez, continúa mirando debajo de la cama por si el coco del tío Paco les despierta por las noches. Viven obsesionados de su figura, más si cabe que los políticos de derechas. Echan de menos al dictador. Víctimas del síndrome de Estocolmo añoran a su verdugo, a aquel hombre que comandó al bando nacional y que secuestró los derechos de gran parte de los españoles. La Guerra Civil parece ser su único escenario político y Franco su raquítico sino. Destino, que pasa por levantar al susodicho de la tumba en la que reposa.

En lugar de preocuparse por los vivos, ósea se, los pensionistas, los cuales han vuelto a manifestarse en las calles, los asalariados precarios, que continúan esperando la prometida reforma laboral que tanto promulgó Sánchez… El ejecutivo socialista y sus aliados antisistema prefieren involucrarse en los muertos, esos huesos cuya única preocupación pasa porque la humedad y los gusanos no se pongan las botas a su costa.

El PSOE, a falta de propuestas de relevancia, pretende transformar iniciativas banales y prescindibles en decretos de urgente y extraordinaria necesidad. Decreto Ley, formula que se va a utilizar para exhumar los restos del dictador, que constituye una tomadura de pelo al resto del hemiciclo y a los ciudadanos. ¿Desde cuándo es urgente sacar los huesos de un muerto? Disculpen que les diga, pero un muerto, está inerte, a no ser que resucite por gracia divina, lo que queda de Franco seguirá ahí durante toda la existencia. ¿Tienen miedo a que resucite? ¿Tienen miedo a que el dictador vuelva de entre los muertos, de un nuevo golpe de Estado y que el señor Sánchez y sus amigos se queden sin chollo? Tranquilos, no va a ocurrir. Franco, es historia. A ver si lo asumen. Ya es hora de que dejen de nombrar al fantasma de siempre sin ningún sentido. El muerto que lleva más de 40 años vivo, rondando por la cabeza, no de los Falangistas, sino de los izquierdistas. Mientras los simpatizantes de la Falange condenan la figura del dictador, no por su régimen, sino por, según estos, haber dejado morir a Primo de Rivera para eliminar su carismática figura y con mayor liderazgo que su persona, los comunistas y socialistas descerebrados sueñan y recuerdan un día sí y otro también al verdugo de sus camaradas.

Esclavos del recuerdo y víctimas del rencor, los socialistas sin criterio evocan a Franco a modo de serpiente de verano para no sacar a relucir unas propuestas serias que no tienen. En cambio, verdaderos progresistas y actores de la transición como Alfonso Guerra y Felipe González obvian al dictador y pasan la página de la historia para no estancarse en el pasado y avanzar hacia el futuro. Progreso que no existirá hasta que los nostálgicos y revanchistas ignoren al dictador.

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