Modo día

La Universidad de La Rioja ha retomado por un año más su fecunda colaboración con el Ayuntamiento de Santo Domingo de la Calzada y con la Fundación Gustavo Bueno para la realización de un curso que, bajo el epígrafe de “Literatura y materialismo filosófico”, ha tenido lugar entre los días 16 y 20 de julio. En un medio universitario abarrotado por una gran oferta de cursos de verano donde no siempre es fácil orientarse, el proyecto conjunto de estas instituciones cuenta con un aval de tres lustros de colaboración continuada que da cuenta de su calidad e implantación entre el público asistente, que este año ha batido un récord de concurrencia. Mediante la presente crónica, que necesariamente será parcial, pretendemos solamente recoger esquemáticamente algunas de las cuestiones de mayor interés que se han removido en estas jornadas.

Profesor de teoría literaria en la Universidad de Vigo, reconocido cervantista y artífice desde hace al menos dos décadas de uno de los proyectos más ambiciosos que se han realizado en el ámbito de los estudios literarios en los últimos años, la Crítica de la Razón Literaria, el filósofo y filólogo Jesús González Maestro ha sido seguramente la figura protagonista de este curso calceatense y a él le correspondió impartir las lecciones de la mañana del lunes. Sin ánimo de reducir una obra que supera las tres mil páginas a una sola tesis, hay que decir que uno de los empeños más notorios de Maestro consiste en representar una teoría literaria de naturaleza científica, para lo cual pretende haber aplicado la teoría de la ciencia del filósofo Gustavo Bueno Martínez. Esta tesis de Maestro fue precisamente la detonante del animado debate con que se cerró la mañana del lunes, donde se presentaron por parte de algunos asistentes una serie de críticas y de serias objeciones a este proyecto de Jesús González Maestro por ejercer la teoría literaria como una ciencia desde los postulados del materialismo gnoseológico de Bueno.

Por la tarde correspondió a Pedro Insua (autor de éxito últimamente tanto en temas de filosofía de la literatura como en temas de filosofía de la historia) pronunciar la última conferencia del día, que tampoco estuvo exenta de debate. Insua trató el tema, de viejas resonancias aristotélicas, de las relaciones entre historia y ficción, que dirigió en contra de ciertas corrientes historiográficas que pretenden reducir la historia a meros relatos con fines pragmáticos, y ofreció un criterio gnoseológico para su distinción: la racionalidad operatoria de los sujetos históricos, que demarcaría los relatos fantásticos o legendarios de los relatos propiamente históricos. A decir de Insua, que después matizó sus palabras, este criterio haría de la historia una “ciencia estricta”, tesis que fue ampliamente debatida en el coloquio posterior.

Tomás García López, uno de los mayores estudiosos de la obra de Gustavo Bueno, ocupó la mañana del martes con una conferencia magistral de más de cuatro horas de duración y que aun tuvo que ser interrumpida por falta de tiempo. Acudiendo a la idea de un “pensamiento público español”, García López lo relacionó con la literatura y expuso de forma exhaustiva todos los textos de Bueno en que se manifiestan ideas sobre obras literarias o sobre géneros literarios. Con este importante respaldo bibliográfico, García López justificó, en contra de algunas tesis de Maestro, que la investigación sobre la literatura desde la perspectiva del materialismo tiene un carácter más filosófico que científico y que la racionalidad ejercitada en las obras literarias tiene un carácter más noetológico que gnoseológico. Jesús González Maestro pronunció una nueva conferencia por la tarde sobre la génesis y recepción de su obra, en la que no se registraron mayores turbulencias.

La sesión del miércoles corrió a cargo de Marcelino Suárez Ardura, que ofreció unas brillantes “Consideraciones filosóficas en torno al Quijote”. La conferencia de Suárez Ardura, por falta de tiempo, solo trató parcialmente sobre el Quijote, pero ofreció en cambio unas coordenadas filosóficas para el análisis y clasificación de las instituciones literarias que constituyen a nuestro juicio uno de los intentos más rigurosos y fértiles de cuantos se han realizado en la dirección de construir una filosofía materialista de la literatura. El debate ulterior constituyó fundamentalmente un extenso turno de preguntas sobre esta conferencia. La principal objeción vino por parte del propio Maestro, para quien sería preciso dar una definición de literatura en sentido estricto y no de las instituciones literarias en sentido amplio. El debate sobre la definición de la literatura, lejos de cerrarse, terminó con la intervención de Luis Carlos Martín Jiménez, otro fecundo filósofo, que sugirió la posibilidad de que no sea posible dar una definición de literatura, como no se puede dar una definición de ciertas nociones oscuras o confusas. Iván Vélez, por su parte, ofreció en la sesión de la tarde un iluminador panorama histórico sobre las relaciones entre algunos literatos y un tema que últimamente ha estudiado a fondo, la Leyenda Negra española.

La primera charla del jueves y la primera del viernes corrieron a cargo de dos discípulos de González Maestro, Ramón Rubinat y Alejandro Sánchez Berrocal, que expusieron dos aspectos de su pensamiento literario: la idea de ficción y la propuesta de una sistematización del desarrollo histórico de la literatura o genealogía de la literatura. La idea de ficción centró el debate posterior, en que se abordaron numerosas cuestiones: si hay verdades en las ficciones, si puede distinguirse la ficción literaria de otras clases de ficción, si la idea de ficción puede coordinarse con la idea de apariencia, etc. En general, podemos decir que las opiniones del auditorio se dividieron: los que mantenían las posiciones de Maestro negaron cualquier verdad en la ficción y la distinguieron muy nítidamente de la idea de apariencia, al tiempo que subrayaban la necesidad de conjugar las ideas de ficción y realidad; el sector crítico con ciertos aspectos de la obra de Maestro reivindicó en cambio la presencia de verdades pragmáticas (“luminosas”) en las ficciones y sostuvo la pertinencia de acudir a la idea de apariencia para explicar y definir la idea de ficción. Entre los dos sectores terció, ofreciendo una idea análoga de literatura, el matemático y filósofo Carlos Madrid Casado.

Especial mención merece la conferencia que pronunció este último el jueves, que, en la estela de lo planteado por Suárez Ardura sobre las relaciones entre literatura y filosofía, trató de sistematizar las formas de entender las relaciones entre literatura y ciencia. Esta clasificación le sirvió a Madrid Casado para situar y reconstruir la empresa de González Maestro y para realizar una crítica de algunas de sus tesis. Aunque reconoció ciertas franjas de cientificidad en los estudios sobre literatura (ubicados fundamentalmente en los aspectos más técnicos, como la prosodia o la métrica), Madrid Casado destacó la dificultad de hallar teoremas o construcciones científicas cerradas dentro del campo de la teoría literaria. En el turno de preguntas, un agradecido Jesús González Maestro llegó a admitir que su idea de convertir la teoría literaria en una ciencia era en gran medida una analogía que empleaba como recurso retórico-comunicativo para dirigirla hacia sus compañeros de gremio. Por la tarde, Atilana Guerrero Sánchez trató con detalle el género literario de la miscelánea renacentista, aportando numerosos ejemplos extraídos de la obra de Pedro Sánchez (no el actual presidente del gobierno, sino otro más ilustre).

Gustavo Bueno Sánchez pronunció la conferencia de clausura con la que puso fin al curso, abundando en las relaciones entre “Literatura y filosofía” y realizando un estudio histórico del uso de ambos términos. Concluyó invitando a Jesús González Maestro a seguir con su trabajo y a formular en el futuro una filosofía de la literatura, reto que fue aceptado por su parte. Con esta alocución y con el agradecimiento de Maestro llegó a su término por el presente año este curso inspirado en la filosofía de Gustavo Bueno Martínez, de cuyo fallecimiento muy pronto se cumplirán dos años.

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