El lugar más cercano del universo en el que podría existir vida extraterrestre es Marte, y los seres humanos están listos para intentar colonizar este vecino planetario en la próxima década. Ahora bien, antes de que suceda tal cosa, debemos saber que existe una posibilidad muy real de que los primeros pasos humanos sobre la superficie marciana produzcan una colisión entre la vida terrestre y la biota autóctona de Marte.

Si el planeta rojo es est√©ril la presencia humana no supondr√≠a ning√ļn dilema moral o √©tico en este √°mbito. Pero si hay vida en Marte existir√≠a tambi√©n la posibilidad de que los exploradores humanos provocasen f√°cilmente la extinci√≥n de cualquier forma de actividad. Como astr√≥nomo que explora estas cuestiones en mi libro Vida en Marte: qu√© saber antes de ir, sostengo que los terr√≠colas debemos conocer este posible escenario y debatir con antelaci√≥n las potenciales consecuencias de colonizar el planeta vecino. Tal vez las misiones que llevar√≠an humanos a Marte requieran un tiempo de espera.

Dónde podría haber vida

La vida, sugieren los científicos, tiene unos requisitos básicos. Podría existir en cualquier lugar del universo donde haya agua líquida, una fuente de calor y de energía y abundantes cantidades de unos cuantos elementos esenciales, como carbono, hidrógeno, oxígeno, nitrógeno y potasio.

Marte cumple estos requisitos, como lo hacen tambi√©n por lo menos otros dos lugares de nuestro sistema solar: tanto Europa, una de las grandes lunas de J√ļpiter, como Enc√©lado, una de las grandes lunas de Saturno, parecen poseer estos prerrequisitos para albergar biolog√≠a aut√≥ctona.

Yo sugiero que el modo en que los científicos planificaron las misiones exploratorias a estas dos lunas proporciona un valioso trasfondo a la hora de considerar la forma de explorar Marte sin riesgo de contaminarlo.

Cassini tomó esta imagen coloreada de los chorros que salían del hemisferio sur de Encélado el 27 de noviembre de 2005. NASA/JPL/Space Science Institute, CC BY

Bajo las gruesas capas de hielo de la superficie, tanto Europa como Enc√©lado albergan oc√©anos en los que es posible que, despu√©s de cuatro mil millones y medio de a√Īos de revoltillo de la ¬ęsopa primigenia¬Ľ, se haya desarrollado y arraigado vida. Las naves espaciales de la NASA han captado, incluso, im√°genes espectaculares de geiseres que expulsan al espacio columnas de agua de estos oc√©anos subterr√°neos.

Para averiguar si hay vida en alguna de estas dos lunas, los cient√≠ficos planetarios est√°n desarrollando activamente la misi√≥n ¬ęEuropa Clipper¬Ľ para realizar un lanzamiento dentro de la d√©cada de 2020-2030. Esperan poder planificar tambi√©n futuras misiones a Enc√©lado.

Cuidado de no contaminar

Desde el principio de la era espacial, los cient√≠ficos se han tomado seriamente la amenaza de contaminaci√≥n biol√≥gica humana: en 1959 la NASA ya organiz√≥ reuniones para debatir la necesidad de esterilizar las naves espaciales que pudiesen enviarse a otros mundos. Desde entonces, todas las misiones de exploraci√≥n planetaria se han sometido a est√°ndares de esterilizaci√≥n para equilibrar sus objetivos cient√≠ficos con las limitaciones de no da√Īar el equipo sensible, lo que entra√Īar√≠a el riesgo potencial de hacer fracasar la misi√≥n. Actualmente existen protocolos de la NASA para la protecci√≥n de todos los cuerpos del sistema solar, incluido Marte.

Precisamente porque el hecho de evitar la contaminaci√≥n biol√≥gica de Europa y Enc√©lado constituye un requisito de alta prioridad, y extremadamente bien comprendido, de todas las misiones enviadas a los entornos de J√ļpiter y Saturno, las lunas de estos dos planetas permanecen sin alterar.

La misi√≥n ¬ęGalileo¬Ľ de la NASA explor√≥ J√ļpiter y sus lunas desde el a√Īo 1995 hasta 2003. Dada la √≥rbita de la ¬ęGalileo¬Ľ, exist√≠a la posibilidad de que la nave espacial, una vez fuera del propulsor de cohetes y sujeta a los antojos de los tirones gravitacionales de J√ļpiter y sus numerosas lunas, pudiese colisionar alg√ļn d√≠a con Europa y contaminarla.

Dicha colisi√≥n podr√≠a no producirse hasta dentro de muchos millones de a√Īos. No obstante, aunque el riesgo no era muy elevado, s√≠ era real. La NASA prest√≥ gran atenci√≥n a las directrices del Comit√© sobre Exploraci√≥n Planetaria y Lunar de las Academias Nacionales, que indicaba serias objeciones nacionales e internacionales a un posible vertido accidental de la nave espacial ¬ęGalileo¬Ľ sobre la luna Europa.

Con el fin de eliminar por completo semejante riesgo, el 21 de septiembre de 2003, la NASA utiliz√≥ el √ļltimo peque√Īo resto de combustible que quedaba en la nave para lanzarla a la atm√≥sfera de J√ļpiter. A una velocidad de m√°s de cuarenta y ocho kil√≥metros por segundo, la ¬ęGalileo¬Ľ se evapor√≥ en cuesti√≥n de segundos.

La misión Cassini terminó con la nave espacial ardiendo en la atmósfera de Saturno.

Catorce a√Īos despu√©s, la NASA repiti√≥ este escenario de protecci√≥n: la misi√≥n ¬ęCassini¬Ľ orbit√≥ y estudi√≥ Saturno y sus lunas desde el 2004 hasta el 2017, y el 15 de septiembre de ese √ļltimo a√Īo, cuando ya quedaba poco combustible y siguiendo las instrucciones de la NASA, los operarios de la ¬ęCassini¬Ľ lanzaron deliberadamente la nave espacial al interior de la atm√≥sfera de Saturno, donde se desintegr√≥.

Pero ¬Ņy Marte?

Marte es el objetivo de siete misiones en activo, entre las que se hallan dos veh√≠culos exploradores, el ¬ęOpportunity¬Ľ y el ¬ęCuriosity¬Ľ. Adem√°s, este pr√≥ximo 26 de noviembre, est√° previsto que la misi√≥n ¬ęInSight¬Ľ de la NASA aterrice en Marte, donde realizar√° mediciones de la estructura interior del planeta rojo. Despu√©s, con los lanzamientos planeados para 2020, tanto el veh√≠culo explorador ¬ęExoMars¬Ľ, de la ESA, como el ¬ęMarte 2020¬Ľ de la NASA est√°n destinados a buscar pruebas de vida.

El Curiosity fue probado en condiciones limpias en la Tierra antes de su lanzamiento para prevenir los contaminantes. NASA/JPL-Caltech, CC BY

La buena noticia es que estos veh√≠culos exploradores rob√≥ticos entra√Īan poco riesgo de contaminaci√≥n, ya que todas las astronaves destinadas a aterrizar en este planeta se hallan sujetas a estrictos procedimientos de esterilizaci√≥n antes de su lanzamiento. As√≠ ha sido desde que la NASA impusiese, en la d√©cada de los a√Īos setenta del siglo pasado, unos ¬ęrigurosos procedimientos de esterilizaci√≥n¬Ľ para las c√°psulas de aterrizaje ¬ęViking¬Ľ, que entrabafn en contacto directo con la superficie marciana.

As√≠ pues, lo m√°s probable es que la cantidad de polizones microbianos que lleven estos veh√≠culos exploradores sea √≠nfima. Cualquier biota terrestre que resistiese los procedimientos y finalmente lograse viajar en el exterior de los mismos lo tendr√≠a muy dif√≠cil para sobrevivir al viaje de medio a√Īo desde la Tierra hasta Marte, puesto que el vac√≠o del espacio junto con la exposici√≥n a los implacables rayos X, la luz ultravioleta y los rayos c√≥smicos esterilizar√≠an casi con total seguridad los exteriores de cualquier nave espacial enviada al planeta rojo.

Cualquier bacteria que se colase al interior de uno de los vehículos exploradores podría llegar viva a Marte, pero si, una vez allí, saliese de la nave, la fina atmósfera marciana no le ofrecería prácticamente ninguna protección frente a la radiación esterilizadora y de elevada energía procedente del espacio, que la fulminaría al instante.

Debido a este arduo medio ambiente, la vida que pueda haber en Marte, si es que existe, es casi seguro que ha de hallarse oculta bajo la superficie, pero, como ning√ļn veh√≠culo espacial ha explorado las cuevas ni excavado agujeros profundos, no hemos tenido a√ļn la oportunidad de encontrarnos con cualquier posible microbio marciano.

Dado que la exploración de Marte ha estado limitada hasta el momento a vehículos no tripulados, lo más probable es que el planeta permanezca libre de contaminación terrestre.

Pero cuando la Tierra envíe astronautas a Marte estos viajarán con sistemas de soporte vital y de suministro de energía, hábitats, impresoras 3D, alimentos y herramientas. Ninguno de estos materiales puede ser esterilizado del mismo modo que los sistemas de las astronaves robóticas. Los colonizadores humanos producirán residuos, tratarán de cultivar alimentos y utilizarán máquinas para extraer agua. Por el simple hecho de vivir en Marte, los colonos humanos contaminarán el planeta.

No hay marcha atrás después de la contaminación

Los investigadores espaciales han desarrollado un minucioso enfoque de la exploraci√≥n rob√≥tica de Marte y una actitud de no intervenci√≥n con respecto a las lunas Europa y Enc√©lado. As√≠ pues, ¬Ņpor qu√© estamos colectivamente dispuestos a pasar por alto el riesgo que supone para la vida marciana la exploraci√≥n y colonizaci√≥n humana del planeta rojo?

La contaminaci√≥n de Marte no es una consecuencia imprevista. Hace un cuarto de siglo, un informe del Consejo de Investigaci√≥n Nacional de EE UU titulado ¬ęContaminaci√≥n biol√≥gica de Marte: cuestiones y recomendaciones¬Ľ afirmaba que las misiones que lleven humanos a Marte contaminar√°n inevitablemente el planeta.

Considero que es crucial que se intente por todos los medios obtener pruebas de cualquier vida pasada o presente en Marte mucho antes de futuras misiones que incluyan presencia humana. Lo que descubramos podría influir en nuestra decisión colectiva sobre enviar colonizadores o no.

Aunque ignoremos o no nos importen los riesgos que entra√Īar√≠a la presencia humana para la vida marciana, la cuesti√≥n de traer dicha vida de vuelta a la Tierra tiene tambi√©n serias implicaciones sociales, legales e internacionales que merecen ser discutidas antes de que sea demasiado tarde: ¬Ņqu√© riesgos podr√≠a suponer la vida marciana para nuestro medio ambiente o nuestra salud?, ¬Ņacaso hay alg√ļn pa√≠s o agrupaci√≥n que tenga derecho a arriesgarnos a una ¬ęcontracontaminaci√≥n¬Ľ si esas formas de vida marcianas pudiesen atacar la mol√©cula de ADN y, con ello, poner en riesgo todas las formas de vida que se hallan sobre la Tierra?

Pero ya hay actores tanto p√ļblicos ‚ÄĒla NASA, el Proyecto ¬ęMarte 2117¬Ľ de los Emiratos √Ārabes Unidos‚ÄĒ como privados ‚ÄĒ¬ęSpaceX¬Ľ, ¬ęMars One¬Ľ, ¬ęBlue Origin¬Ľ‚ÄĒ que planean transportar colonizadores para construir ciudades en Marte. Y estas misiones van a contaminar el planeta.

Los científicos sostienen la hipótesis de que las vetas estrechas y oscuras fueron formadas por agua líquida salada -necesaria para la vida- que fluye por las paredes de un cráter en Marte. NASA/JPL-Caltech/Univ. of Arizona, CC BYT

Hay científicos que creen haber descubierto ya pruebas contundentes de la existencia de vida en Marte, tanto pasada como presente. Si ya existe vida en Marte, entonces, Marte, al menos por el momento, pertenece a los marcianos: es su planeta, y la vida marciana se vería amenazada por la presencia humana.

¬ŅAcaso tiene la humanidad el derecho inalienable a colonizar Marte simplemente porque pronto seremos capaces de hacerlo? Poseemos la tecnolog√≠a para utilizar robots que pueden determinar si Marte est√° habitado. ¬ŅExige la √©tica que empleemos estas herramientas para obtener una respuesta definitiva a la cuesti√≥n de si Marte est√° habitado o es un planeta est√©ril antes de poner un pie humano sobre su superficie?The Conversation

David Weintraub, Professor of Astronomy, Vanderbilt University

Este artículo fue publicado originalmente en The Conversation. Lea el original.

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