A las 16:00 comenzaba el partido en el que se medían España y Rusia, la anfitriona. Los españoles se adelantaban pronto en el marcador tras una falta en la que Serguéi Ignashévich introducía el balón en su propia portería en el minuto 11.

Ambas selecciones jugaban un fútbol algo apagado con escasas ocasiones, y no fue hasta un desafortunado movimiento de Gerard Piqué saltando con los brazos en alto y tocando el balón con la mano, cuando la selección anfitriona empató el partido con el penalti convertido por Artiom Dzyuba.

El encuentro siguió el mismo ritmo, pocas ocasiones y equipos muy lentos, lo que derivó en penaltis que harían que el partido cayera del lado de los rusos tras los fallos de Koke Resurrección, Iago Aspas y un poco acertado David De Gea.

 

El partido entre croatas y daneses siguió el mismo curso. Dinamarca se adelantaba primero en el marcador en el minuto 1 con un gol con suspense de Mathias Jorgensen, que no duraría mucho como único tanto en el marcador; el 17 de Croacia empataba el choque solo 3 minutos después.

En el 113′ de la prórroga, Rebic avanzaba como una bala hacia la portería rival y era derribado dentro del área, penalti para Croacia lanzado por Modric que Kasper Schmeichel detenía y lograba mantener el resultado para mandar a ambos equipos a la tanda de penaltis.

Los dos porteros fueron protagonistas en la tanda, el guardameta danés detuvo dos penaltis mientras que el croata paró tres, que junto con el último lanzamiento anotado por Ivan Rakitic, sirvieron para llevar a Croacia a los cuartos de final de la Copa del Mundo.

 

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