En Petrogrado estaban convocadas manifestaciones y mítines de las mujeres por su día. El descontento era generalizado y se esperaban protestas masivas, pero lo que nadie sabía era que ese día iba a comenzar una revolución. Es 8 de marzo de 1917.

Las obreras de las f√°bricas textiles de Petrogrado, en el distrito de Vyborg, salen a la huelga y recorren en grupos las f√°bricas vecinas. Se dirigen especialmente hacia las empresas del metal, llamando a los trabajadores a sumarse. Las mujeres son convincentes; tiran palos, piedras y bolas de nieve contra las ventanas.

Los censos de 1897-1914 muestran que había 20 millones de mujeres en la fuerza de trabajo asalariada del imperio ruso

Un editorial del Pravda ¬†(peri√≥dico de la fracci√≥n bolchevique de la socialdemocracia), informaba una semana despu√©s que ‚Äúlas mujeres fueron las primeras en salir a las calles de Petrogrado en su D√≠a Internacional. Las mujeres de Mosc√ļ en muchos casos determinaron el estado de √°nimo de los soldados; iban a las barracas y los convenc√≠an de ponerse del lado de la revoluci√≥n. ¬°Que vivan las mujeres!‚ÄĚ

Aleksandra Rodionova, una joven conductora de tranv√≠as de 22 a√Īos, participa en las acciones que llevaron a la ca√≠da del Imperio de los Zares. ‚ÄúRecuerdo c√≥mo marchamos por la ciudad. Las calles estaban llenas de gente. Los tranv√≠as no funcionaban, y hab√≠a coches dados la vuelta sobre las v√≠as. No sab√≠a entonces, no entend√≠a lo que estaba pasando. Pero gritaba con todos los dem√°s: ‚ÄėAbajo el Zar‚Äô. Sent√≠a que toda mi vida familiar se estaba desmoronando, y me alegraba de su destrucci√≥n‚ÄĚ.

En una semana el zarismo se derrumba, los ministros huyen y los diputados de la Duma forman un gobierno provisional, con el príncipe Lvov a la cabeza. Desde abajo, nace otro poder, el de los consejos de delegados de la clase trabajadora, al que se suman comités de campesinos y soldados. Estos organismos habían surgido por primera vez en la Revolución de 1905 como una nueva forma de autoorganización democrática desde las bases, los sóviets.

Entre febrero y octubre, la participaci√≥n de las mujeres va en aumento. El 18 de marzo, una reuni√≥n de obreras de cuatro grandes f√°bricas resuelve llamar a sus hermanas a unirse en la lucha por sus derechos, junto a los trabajadores. A principios de abril, 40.000 mujeres se movilizan en Petrogrado, rehusando abandonar las calles hasta que se aprobara el derecho al voto. Finalmente, el 20 de julio de 1917, le arrancan al gobierno provisional de Kerensky el compromiso de permitir el voto para todas las mujeres mayores de 20 a√Īos en la futura Asamblea Constituyente.

Paz, Pan y Tierra; por todo el viejo imperio obreros y campesinos se movilizan por estas demandas contra el gobierno provisional. Esta profunda radicalización social permite que, entre septiembre y octubre, los bolcheviques ganen la mayoría de los sóviets y se propongan tomar el cielo por asalto. Los primeros decretos del gobierno soviético fueron el llamamiento a la paz inmediata, la abolición de la gran propiedad y la entrega de la tierra a los campesinos.

El inmenso protagonismo de las mujeres en la historia de las revoluciones ha sido invisibilizado por gran parte de la historiograf√≠a, pero su papel es innegable. Fueron las mujeres quienes dieron el puntapi√© inicial a la Revoluci√≥n Francesa, en 1789, con una marcha por el pan sobre Versalles. Sin embargo, la m√°s importante revoluci√≥n burguesa de la historia no hab√≠a otorgado a las mujeres los mismos derechos que a los hombres. Las primeras pensadoras feministas denunciaron los l√≠mites del proyecto de la Ilustraci√≥n. La ‚Äúlibertad‚ÄĚ y la ‚Äúfraternidad‚ÄĚ no se aplicaban para las mujeres, ni para los trabajadores; los ‚Äúderechos del hombre‚ÄĚ eran ‚Äúlos derechos del miembro de la sociedad burguesa, es decir, del hombre ego√≠sta‚ÄĚ, como se√Īal√≥ Marx en Sobre la cuesti√≥n jud√≠a.

La Revoluci√≥n Rusa de 1917, en cambio, otorg√≥ conquistas para las mujeres que hasta entonces no se hab√≠an logrado en ning√ļn pa√≠s capitalista. En su libro La mujer, el Estado y la Revoluci√≥n, la historiadora norteamericana Wendy Goldman afirma que el C√≥digo sovi√©tico de 1918 ‚Äúconstitu√≠a nada m√°s y nada menos que la legislaci√≥n familiar m√°s progresiva que hab√≠a visto el mundo. Aboli√≥ el estatus legal inferior de las mujeres y cre√≥ igualdad bajo la ley.‚ÄĚ El C√≥digo establec√≠a el divorcio por el simple pedido de cualquiera de las partes y ‚Äúbarri√≥ con siglos de leyes de propiedad y privilegios masculinos‚ÄĚ al abolir la legitimidad y otorgar iguales derechos a todos los hijos, nacidos dentro o fuera de un matrimonio registrado.

M√°s de cien a√Īos despu√©s de aquel 8 de marzo de 1917, cuando las mujeres iniciaron la Revoluci√≥n que cambi√≥ la historia del siglo, la lucha por nuestros derechos sigue siendo una tarea pendiente. Rescatar la historia de aquellas mujeres, trabajadoras y campesinas, que se atrevieron a revolucionar el mundo y sus propias vidas, es clave, no s√≥lo para reconocernos y recordarnos en nuestra propia historia, sino para no tener que empezar de cero cada vez.

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