Corr√≠a el a√Īo 1972 cuando los rotativos de todo el mundo y las cadenas de radio y TV se hicieron eco de una terrible noticia que fue conocida como ‚Äúla tragedia de los Andes‚ÄĚ. Recuerdo bien la noticia, empezaba yo mis estudios universitarios y me iniciaba en la pr√°ctica del rugby, raz√≥n por la cual sent√≠ un especial inter√©s y sensibilidad por este tr√°gico acontecimiento.

Ocurri√≥ la cosa cuando un avi√≥n de la Fuerza A√©rea uruguaya en el que viajaba un equipo de rugby juvenil junto a sus familiares y amigos se estrell√≥ en medio de la cordillera de Los Andes.

Confundido el piloto en su posici√≥n por la poca visibilidad y pensando que descend√≠a para aterrizar en Santiago, cay√≥ en las monta√Īas de la frontera entre Chile y Argentina. En el Fairchild Hiller FH-227D, aeronave de fabricaci√≥n estadounidense con capacidad para 50 personas, viajaban 40 pasajeros y cinco tripulantes.

Hay un total de¬†tres¬†pel√≠culas que hacen referencia a este suceso:¬†Supervivientes de los Andes¬†(1976),¬†¬°Viven!¬†(1993) y¬†La sociedad de la nieve¬†(2023). Comento estas dos √ļltimas, de la m√°s actual a la m√°s antigua.

LA SOCIEDAD DE LA NIEVE (2023). En aquel 1972, el vuelo 571 de la Fuerza A√©rea Uruguaya, fletado para llevar a un equipo de rugby a Chile, acaba estrell√°ndose en un glaciar en pleno coraz√≥n de los Andes. Despu√©s de 72 d√≠as en medio de la nieve, ser√≠an 16 de sus 45 pasajeros quienes sobrevivieron al accidente. Apresados en un entorno inaccesible y hostil, los sobrevivientes vivos se ven obligados a recurrir a medidas extremas para no morir.

La pel√≠cula comienza como una pura fiesta. Se ve a unos j√≥venes jugando al rugby. Luego entramos en el vestuario, hay camarader√≠a, el gozo de estar juntos. Tambi√©n la alegr√≠a y la ilusi√≥n de un equipo uruguayo dispuesto a viajar para una competici√≥n. Jolgorio, √°nimo entusiasta, compa√Īerismo entra√Īable, risas, bromas. Todo ello se prolonga hasta el avi√≥n que los traslada atravesando el impresionante paisaje de las cumbres nevadas andinas. Hasta aqu√≠ todo es una comedia juvenil amable. Pero en un abrir y cerrar de ojos ese tono mutar√° en tragedia.

Ese trueque de los colegas riendo a un picado de avi√≥n que se estrella rodeado im√°genes de sangre, muerte y gritos, es como entrar en una pesadilla de sopet√≥n. Ese tr√°nsito y en general todo el filme est√° llevado con un intenso pulso narrativo por un Bayona superlativo que se conduce con un guion de su autor√≠a (junto con otros) basado en el libro hom√≥nimo de Pablo Vierci.

Bayona parte de la imposibilidad como reto; o sea, igual de inverosímil que fue la historia real de los rugbistas, es el magisterio de nuestro director en el abordaje de lo que sucedió; mete de lleno al espectador en un suceso increíble y feroz, y hace que parezca imposible que sucediera o que jamás haya sucedido lo que vemos en pantalla. Pero ocurrió.

La pel√≠cula se acerca a la historia para rodar lo incre√≠ble, su imposibilidad m√°s central e √≠ntima constituye el argumento en s√≠. Lo substancial no es la aventura sino la voz de quienes sobreviven junto a los muertos, todos juntos, es una especie de viaje espiritual y a la vez corporal donde est√° Dios, el perd√≥n, la reconciliaci√≥n y un radical sentido de ‚Äúcomuni√≥n‚ÄĚ. Ofrece el filme un punto de vista que valora exactamente igual a los vivos que a los muertos del accidente. 

Esta no es una peli hollywoodiense de personas en situación extrema donde prima el espectáculo y la competitividad. Lejos de estos valores, Bayona nos coloca ante la fragilidad y la cooperación de unos seres atrapados y en el límite, a la par que hace que sintonicemos con los personajes. Nos introduce en un escenario muy trágico, pero también humano. El espectador llega a sentirse atrapado, metido en el drama y angustiado. Por eso, cuando acaba la cinta hay gente que llora.

Como apunta Boyero, cr√≠tico nada dado a la alabanza: ‚ÄúTodo funciona con perfecci√≥n. Es una pel√≠cula tan sentida como primorosamente realizada. Su est√©tica es poderosa. No hay desfallecimientos narrativos. Y todos los int√©rpretes resultan aut√©nticos‚ÄĚ.

Hay una interpretaci√≥n coral con actores conjuntados que aciertan a sacar lo mejor de s√≠ mismos. Actores sensacionales como Enzo Vogrincic, Agust√≠n Pardella, Mat√≠as Recalt, Esteban Bigliardi, Esteban Kukuriczka, Diego Veguezzi, Fernando Contingiani o Rafael Federman, entre otros. Se le une a ello una gran m√ļsica de Michael Giacchino y una fotograf√≠a esplendente de Pedro Luque.

Al final de la cinta hay una escena, entre las mejores del metraje, cuando los supervivientes ya han escuchado por la radio que los van a rescatar. Entonces todos ponen cuanto hay a su alcance para, antes del arribo de los helic√≥pteros de auxilio, lavarse las manos con esmero, limpiarse las u√Īas negras, peinarse unos a otros, incluso con gomina. De modo que lo primero que recuperan es la coqueter√≠a. Adem√°s, aunque exhaustos, est√°n exultantes y han recuperado la sonrisa. Manifestaciones todas que son ‚Äúeros‚ÄĚ, instinto de vida, lo contrario de ‚Äúthanatos‚ÄĚ o pulsi√≥n de muerte.

Ponerse guapos es agarrarse a la vida con toda la fuerza, volver a alegrarse, a so√Īar de nuevo, abandonar el averno en el que han permanecido m√°s de dos meses. Y en ese acto casi reflejo asoma la alegr√≠a, ya casi perdida, y se pone de manifiesto que hay una radical distinci√≥n entre el salvajismo y la civilizaci√≥n, entre lo animal y lo humano, entre dejarse llevar y acicalarse, cuidarse ponerse guapos para abrazar a los salvadores y a la familia y amigos.

Est√° en la cinta el cap√≠tulo de la antropofagia (mejor ‚Äúnecrofagia‚ÄĚ), tab√ļ transmitido de generaci√≥n en generaci√≥n durante miles de a√Īos; pero hay que vivir, no hay m√°s remedio que alimentarse, pero se cuidan, cuando se alimentan de los cad√°veres, de retirarse de los cuerpos y no identificar la carne con sus desdichados compa√Īeros muertos, no pensar qu√© est√°n mordiendo.

Late en este tema una moral de subsistencia, no se puede subsistir si no hay alg√ļn atisbo de esperanza, no hay esperanza si no hay alimento; como dijo uno de los personajes una vez salvado: ‚ÄúLo √ļnico que quer√≠a era vivir, volver a casa a decirle a mis padres que no lloren m√°s‚ÄĚ.

Pel√≠cula, en fin, precisa y minuciosa en la recreaci√≥n, con un enfoque inmersivo en el padecimiento, d√≠a a d√≠a, de quienes lucharon por conservar la vida en la cordillera. Aunque como declar√≥ Canessa, uno de los que sobrevivieron: ‚ÄúEs una versi√≥n s√ļper ligera de lo que pas√≥ en la monta√Īa. Fue mucho peor (‚Ķ) Si yo hiciera una pel√≠cula sobre c√≥mo fue realmente, el p√ļblico abandonar√≠a la sala‚ÄĚ.

Tráiler: https://www.youtube.com/watch?v=XKM6LZGZVtI

¬°VIVEN! (1993). Pel√≠cula que es versi√≥n del mismo hecho, dirigida de manera sobria y cre√≠ble por Frank Marshall, con un libreto bien escrito, adaptaci√≥n de la obra de del novelista e historiador brit√°nico Piers Paul Read en 1974: ‚ÄúAlive: The Story of the Andes Survivors‚ÄĚ.

Marshall logra de manera excelente plasmar una idea de las cosas que dominaron las vidas de los supervivientes durante aquel tiempo de horror, de miedo, de hambre, de desesperación y frío. Demuestra el director ser un experto en la caracterización, sobre todo cuando emergen líderes, quienes intentan de manera valiente ser honestos acerca de cómo se las han de arreglar en momentos clave.

Esos momentos acaecen cuando los accidentados hambrientos, con los cuchillos en la mano, se dirigen hacia los cuerpos congelados. De nuevo, Marshall no se inmuta y describe el incidente con un realismo espantoso.

Pero resulta dudosa su decisión de concentrarse en el lugar del accidente (en el libro, Read frecuentemente recoge escenas de las familias y los intentos de rescate), de modo que hay demasiadas tomas grupales de los jóvenes sentados fuera del fuselaje o acurrucados en su interior para calentarse.

De hecho, la pel√≠cula abunda en los intentos fallidos de llegar a los valles chilenos, antes del √ļltimo y heroico viaje hacia el lugar certero. Esto incluye algunas secuencias de acci√≥n extraordinarias, y el accidente a√©reo inicial se considera uno de los m√°s realistas y horripilantes nunca filmados.

De nuevo, uno no puede dejar de quedar impresionado e impactado de lo que es capaz el ser humano para cumplir con el designio del instinto de supervivencia ante una situación tan extrema y severa, la capacidad de resistencia.

Tr√°iler: https://www.youtube.com/watch?v=3P5N0kd6pYY

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