Modo día

Desde que la moción de censura triunfara se viene demostrando que la amalgama de apoyos que consiguió el PSOE ha servido únicamente para eso, para alcanzar el poder. El ejercicio del gobierno está siendo muy complicado en un Congreso sin mayoría absoluta de la fuerza presidencial, y esto se ha vuelto a demostrar hoy al no conseguir sacar adelante la nueva senda de déficit.

El ejecutivo de Sánchez se ha visto con el apoyo único del PNV y Nueva Canarias, sumando 88 votos. En frente, los 172 votos en contra de PP, Ciudadanos, UPN y Foro Asturias y las 86 abstenciones de aquellos partidos que apoyaron la moción.

La aprobación de esta propuesta se presentaba como un paso previo y esencial para la elaboración de los nuevos presupuestos generales. El Gobierno debe ahora realizar un nuevo proyecto antes de 30 días, el cual deberá ser aprobado por la Cámara y luego por el Senado. Si esto no funciona, tendrá que adaptarse a los objetivos fijados por la anterior ejecutiva.

Desde Unidos Podemos y los sectores independentistas tratan de explotar una tercera opción que supondría una modificación de la Ley de Estabilidad Presupuestaria, esquivando de esta manera el veto del Senado, donde el PP tiene mayoría absoluta. Esto no es previsto que ocurra a corto plazo, puesto que una ley orgánica no puede cambiarse mediante decreto.

La formación morada ha justificado la abstención alegando que “las cifras del techo de gasto dejan 5.000 millones de oxígeno presupuestario por el camino”.

María Jesús Montero, ministra de Hacienda, ha asegurado que cumplirá la ley y que presentará una nueva senda presupuestaria en el plazo establecido, descartando la opción propuesta por sus compañeros de moción.

Minutos antes del pleno la misma ministra criticó la decisión que ya sabían iba a tomar Unidos Podemos: “no se comprendería que aquellos preocupados por esta sensibilidad se pongan de perfil”.

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