Modo día

-Tu… ¿De verdad vas a morir?

+Si, voy a morir.

Pesé a la creciente popularidad del Anime como género cinematográfico la mayoría de distribuidoras no se atreven a abrir los cines al público como un estreno más (a no ser que sea una animación muy relevante como lo es Dragon Ball o Doraemon), en vez de eso, crean pequeños “eventos” de proyección como ha sido el caso en los últimos años de Your Name o Silent Voice. Y este año como uno de los grandes estrenos del mundo del Anime tenemos “I Want To Eat Your Pancreas”, una película dirigida por Shin’ichirô Ushijima (conocido por la popular serie de animación One-Punch Man).

Yo tuve la suerte de verla proyectada como “pre-estreno” en el Salón Del Manga de Barcelona (Donde por cierto se llevo el premio del público), y la verdad me sorprendió gratamente. No soy un especial fan del mundo del anime, si bien me parece una cultura muy interesante nunca me ha llegado a cautivar del todo (más allá de un par de películas), es un género en el que dominan los tópicos y los personajes que pueden llegar a irritarte, pero ahí estaba yo, sentado en un teatro esperando para ver una película que me sorprendería y me obligaría a hacer esta crítica.

Primero quiero destacar el proceso de creación de esta cinta, porque realmente me parece curioso. La fórmula del anime es simple, primero manga después anime, entre medias quizá una novela y si funciona bien el life-action. En este caso fue todo al revés, todo empezó con Yoru Sumino publicando esta novela en un sitio web, como puede ser “Wattpad”, la novela no tardó en popularizarse y en llegar a las manos de una revista japonesa y de ahí pasó al mercado inglés. La opción más popular después de que una novela funcione es sacar una película de ella, y habiendo llegado al mercado inglés no hubiera sido de extrañar que ocurriera eso, pero para sorpresa de todos se apostó por sacarla en versión manga, y de ahí directamente a life-action con el título “Let Me Eat Your Pancreas”, y finalmente si, salió en versión anime con el título “I Want To Eat Your Pancreas”. Hizo el proceso que suele hacer cualquier anime, pero empezando por el final, cuanto menos curioso.

Quiero comerme tu páncreas…Suena gore, sí. Pero para nada lo es. Todo empieza cuando Haruki Shiga un estudiante apasionado por la lectura y de calificaciones excelentes encuentra en un hospital un libro llamado “Mi enfermedad y yo” escrito por Sakura, una compañera de clase, en él se explica que ella está enferma y que le queda poco tiempo de vida, esto hace que surja una amistad entre ellos muy especial.

Al anime siempre le ha costado desprenderse de sus tópicos, y este anime por desgracia no es una excepción, así que procuraré valorarlo como tal, como una película que cumple los tópicos del anime pero no por eso es menos especial. El protagonista es el típico adolescente que no parece serlo, no tiene las necesidades de alguien de su edad y se comporta de forma realmente irritante, y en cuanto a la protagonista al igual que la mayoría de protagonistas femeninas de anime es muy infantil y no se comporta de una forma realista, no se salva ninguno de los estándares de los personajes de anime. Pero una vez asumes eso, la puedes llegar a disfrutar de una manera increíble. Cuenta una historia creíble dentro de lo fantástica de la misma, explica de una forma muy efectiva como los dos adolescentes deben enfrentarse a la muerte mientras su amistad evoluciona hacía una relación muy realista que cuesta definir. Y si todo el largometraje se tuviera que resumir en una palabra sería “emotividad”, consigue transmitir por si misma muchísimas cosas al espectador y de una forma brillante, pero eso no la hace no pecar de querer forzar el llanto y la emoción, como en “Bajo la misma estrella” al final de la cinta la película solo se centra en hacer llorar al espectador obligándolo a repasar todo lo sucedido, casi como si el director disfrutará del sufrimiento.

Creo que la animación japonesa cada vez va tomando un rumbo mas interesante, y poco a poco va ganando el espacio que merece en el mercado internacional, sin dejar de ser desprestigiado en comparación a otras grandes producciones de animación sin siquiera la mitad de calidad.

En conclusión, “I Want To Eat Your Pancreas” me parece una obligatoria del año que viene, creo que todo amante del cine debería entender este género y intentar disfrutarlo. Y si a mí, que no soy un gran fan del anime, me ha conquistado estoy seguro que a los amantes del género lo hará.

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