¿Quién no quisiera alargar una buena vida? La inmortalidad es un viejo sueño del ser humano. Seguir vivo más allá de la esperanza de vida natural, se ha convertido casi en una obsesión para científicos soñadores. Uno de esos sueños ha sido que le sometan a uno a un proceso de criogenización y detengan su vida indefinidamente, hasta poder “resucitarlo” décadas más tarde, cuando la tecnología ya sea capaz de curar los males que produjeran la muerte. Y no, Walt Disney jamás participó de algo así. Su cuerpo fue incinerado. Otra leyenda urbana de tantas.

Sin embargo, un equipo de científicos rusos ha demostrado la capacidad de los organismos multicelulares para experimentar la criobiosis y recuperar la vida después de mucho tiempo. En concreto, han logrado devolver sus funciones vitales a un par de gusanos (técnicamente llamados nematodos) que llevaban entre 32.000 y 42.000 años congelados en el permafrost ártico de Siberia, una capa de suelo permanentemente congelada, típica de las regiones muy frías o periglaciares. Y no es una leyenda urbana. Es algo fascinante y bien real.

Hace unos días, la revista científica Doklady Biological Sciences publicó en línea el estudio. Los expertos Shatilovich, Tchesunov y Neretina del Instituto de Problemas Físico-Químicos y Biológicos de la Ciencia del Suelo y la Universidad estatal de Moscú, con la colaboración de geocientíficos de la Universidad de Princeton, llevaron a cabo un trabajo minucioso. Analizaron más de 300 muestras del suelo helado siberiano, recogidas cerca del río Alezaya y en las tierras bajas del río Kolimá. De todas, solo 2 contenían ejemplares viables de estos nematodos, diminutos gusanos cilíndricos de un milímetro de longitud. Los colocaron en placas de Petri y esperaron semanas hasta que se produjo la maravilla: los nematodos se movieron y empezaron a comer por primera vez desde la época del Pleistoceno. Llevaban inactivos unos 40.000 años, ¡asombroso!

Los ganadores fueron de las especies Panagrolaimus detritophagus y Plectus parvus. Según este estudio, nos encontramos ante una importante muestra de crioconservación natural de animales multicelulares, un avance científico notable para avanzar en campos como la criomedicina, criobiología y astrobio

Sobrevivir en condiciones extremas

La criobiosis es un estado que consiste en la suspensión de los procesos metabólicos de un organismo por congelación, mediante la cual ciertos seres vivos se protegen cuando las condiciones ambientales son extremas. Un ser vivo en estado criobiótico puede vivir indefinidamente hasta que las condiciones vuelvan a ser de nuevo tolerables. De modo que en rigor, el organismo no está muerto, sino que se halla en una especie de “suspensión”, en estado de latencia.

La congelación no es, de hecho, la única manera de entrar en latencia o suspensión. Hay otras formas que la naturaleza ha desarrollado para cuando las condiciones en el entorno de ponen feas. Esos procesos se conocen con el nombre común de criptobiosis, de los cuales la criobiosis es la que han demostrado poseer nuestros protagonistas, los nematodos de Siberia.

Solo algunos organismos cuentan con estos “superpoderes”. Algunos de ellos, como los tardígrados u ositos de mar, son animales microscópicos que entran en latencia por ausencia de agua en su entorno, por las bajas concentraciones de oxígeno del ambiente, por grandes concentraciones de sal en su medio… Todo sea por sobrevivir en entornos muy hostiles.

Los humanos, que no podemos sobrevivir en condiciones extremas de forma natural, tenemos que conformarnos con utilizar nuestra inteligencia y tecnología para hacer algo parecido y luchar contra las situaciones ambientales insoportables. Si bien es cierto que imitar la rareza de estos animales, lo que ellos son capaces de hacer, es algo que queda muy lejos de nuestro alcance. Al menos por ahora.

 

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