Modo día

Ya ha finalizado la tercera temporada de “True Detective”, con el solicitado, y dos veces ganador del Oscar (el segundo hace unos días), Mahershala Ali, uno de los actores del momento, y secundado por otros grandes actores.

Después de la decepción generalizada con la segunda temporada, se prometió, por parte de los responsables de la serie, una vuelta a los orígenes (es decir, a la primera temporada), y aunque esta nueva temporada tiene su propia personalidad, eso se ha cumplido en gran parte.

Antes de empezar mi valoración de esta nueva entrega, me gustaría dar mi valoración de las dos anteriores temporadas. Por un lado, tenemos la que lo inició todo y supuso un antes y después en el mundo de las series. En ella, nos encontrábamos con unos pletóricos Matthew McConaughey y Woody Harrelson, en los que seguramente sean dos de los mejores papeles de su carrera.

La serie no me pareció ninguna obra maestra, pero sí un entretenimiento notable, con una gran historia, y que estaba por encima de la media, ofreciéndonos un formato cinematográfico con una producción fabulosa y cuidada. Una temporada única, de la cual, entiendo que sea considerada una temporada de culto, porque lo es.

Luego llegó una segunda temporada, que prometía demasiado, y con un reparto de lujo, con Colin Farrell, Vince Vaughn o Rachel McAdams, que, si bien no alcanzó, ni por asomo, el nivel de la anterior, sí que me pareció un entretenimiento la mar de correcto. Pero soy de esos pocos a los que le gustó, ya que el público quedó muy descontento y la crítica tampoco fue más amable, y la HBO (productora de la serie) dejó la serie en el frigorífico, a la espera de una buena historia y para que se calmasen las aguas.

Pues bien, ahora nos ha llegado esta nueva temporada, como ya digo, con su propia identidad, que nos ofrece un nuevo misterio sobre dos niños desaparecidos, y de nuevo, con dos detectives tras la pista (uno más protagonista que el otro), y una profesora que también hace sus investigaciones.

La dirección de esta nueva entrega vuelve a estar cuidada, hasta el más mínimo detalle, y es espectacular ver, sobre todo en los últimos años, el nivel de trabajos así, ya que estamos viendo una película, concretamente ocho, ya que cada episodio tiene una hora de duración. Y también es admirable como juegan con las tres épocas del protagonista, con planos inteligentes y muy logrados. Impecable técnicamente, sin más.

En cuanto al guion, es cierto que a la serie le cuesta arrancar un poco, con un ritmo algo irregular, y hay detalles que retrasan el devenir de los acontecimientos, pero, afortunadamente, la cosa remonta en el ecuador de la serie. Por lo tanto, estamos ante una temporada pausada y que se toma su tiempo, quizás más que las anteriores, así que no esperéis grandes momentos de acción.

Por otro lado, los personajes están bastante bien dibujados, hasta que le hubiese dado un poco más de alegría y carisma al protagonista, y más peso (y escenas) a su compañero, Roland, que ahora iremos con él.

En cuanto a la historia, resulta bastante interesante, pero su desenlace no ha sido del gusto de todos, y es que, como ya he indicado, que nadie espere una batalla épica entre el bien y el mal. A veces las cosas no son lo que parecen.

A destacar como juegan con las tres épocas (1980, 1990 y 2015), ya que el montaje es brillante y van de un año a otro juntando las piezas sueltas, cosa nada fácil.

Al igual que las dos anteriores temporadas, si por algo destaca esta serie no es sólo por su apartado técnico, si no, sobre todo, por el reparto, ya que han ido sobre seguro, y han cogido unos actores fabulosos y que sabes que van a cumplir.

Por un lado, tenemos al camaleónico Mahershala Ali, que se transforma en un detective complejo y difícil, en una interpretación muy comedida, pero que cambia según la época. Estamos ante un gran actor, y sin él, esta temporada no hubiese sido la misma, además de merecer todos los premios habidos y por haber, pero quién se lleva la palma es su compañero, el señor Dorff.

Stephen Dorff es un actor al que conocí por ser el interesante y visceral villano de la fabulosa “Blade”. Últimamente se había encasillado en productos de serie B más que mediocres, y era una apuesta arriesgada para una producción de esta índole, pero, sin lugar a dudas, estamos ante la gran sorpresa de la temporada, ya que su personaje es el mejor y el más agradecido, y él lo sabe, regalando una interpretación carismática y llena de matices. Para un servidor, a la altura de los protagonistas de la primera temporada.

Por último, tenemos a Carmen Ejogo, como la mujer del protagonista, en un personaje enigmático y bastante complejo, al igual que el de su pareja en la ficción. Muchos la han descrito como la verdadera “true detective”, cosa con la que discrepo, pero su personaje es vital en la trama, y la actuación de la actriz es brillante, sin lugar a dudas.

No obstante, a pesar de haber química con Ali, me quedo con la pareja de detectives formada por Ali y Dorff, con momentos memorables y diálogos fascinantes. Sin esa pareja protagonista (y sin el personaje de Roland), esta tercera temporada no habría sido lo mismo.

Y qué decir del final, bastante criticado, por lo que he podido ver. Quizás muchos esperaban algo parecido a la primera temporada (y es que las comparaciones siempre son odiosas) y se han visto defraudados por un clímax algo anticlimático y que se centra bastante más en los personajes, pero un servidor ha quedado satisfecho con la resolución de la historia, aunque queda la sensación de que han desaprovechado a algún personaje secundario, que apenas sale diez minutos.

En conclusión, no estamos ante una temporada brillante, pero sí más que correcta y entretenida (aunque con algunos tramos lentos y pesados), que seguramente no haya dejado indiferente a nadie, y que marca el camino para siguientes oportunidades de explotar este asombroso mundo. No llega al nivel de la primera temporada (cosa bastante difícil, por otro lado), pero creo que sí supera el de la segunda, aunque vuelvo a recalcar que aquella me gustó.

Yo he quedado satisfecho ante un misterio bien elaborado, quizás no del gusto de todos, y con un reparto sobresaliente (destacando al bueno de Dorff, que merece ganar todos los premios de series que existan, y que espero que tenga una segunda oportunidad en Hollywood). Quizás nos hemos vuelto demasiado exigentes, y la gente esperaba más de este regreso, pero lo que es seguro es que está muy por encima de muchas series que engullimos sin parpadear. Y eso, señoras y señores, no se debe obviar.

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