Modo día

Hace unos días tuvo lugar la mediática noticia en los medios de comunicación españoles y europeos de que la embarcación del aquarius y los 630 inmigrantes rescatados en aguas internacionales fue rechazada por el Ministro del Interior italiano Matteo Salvini, quien comunicó que cerraba sus costas a la entrada de desplazados en Italia.
Anclados en la negativa del ministro italiano y abrumados tras la noticia, los ocupantes de la embarcación veían naufragar sus esperanzas de lograr pisar tierra firme y segura.
Tras salir la noticia en todas las parrillas televisivas se germinó el debate en la sociedad. ¿Debe España acoger a los inmigrantes de los países en conflicto? Tras lo cual aparece esa voz tan característica y abundante entre sus gente. Sí, lectores, sabéis de quiénes os hablo: de vuestro vecino, de vuestro colega de barra de bar o, cómo no, de tu cuñado.
Tu vecino o alguno de los otros dos sujetos mencionados, versados expertos en políticas migratorias, tratados internacionales y Derechos Humanos, esbozará ese argumento tan coherente de ” si tanto te gustan los inmigrantes mételos en tu casa”.

Está en todo su derecho de no permitirles entrar: obviamente este es su país, es su cultura, ellos -los que huyen de la miseria y el hambre – no se adaptarán jamás, no le comprenden y evidentemente se convertirán en violadores, asesinos y ladrones ¿Por qué? Te preguntarás. Pues porque lo dice tu vecino el experto.
Él puede decidir sobre qué vidas pueden y que vidas no pueden rebasar la línea de su frontera porque evidentemente él nació en España no por lotería genética, mero azar del destino, sino porque lo solicitó siendo un esperma en los santos escrotos de su padre y por ello debe ser él quien tenga potestad sobre la decisión de cientos de personas que huyen del hambre , la guerra y la miseria: evidentemente porque él, estando al otro lado de la valla escogería quedarse en aquel lugar donde su futuro y el de su familia es incierto y caótico. Él, siendo un experto, tiene en cuenta los tratados de derechos humanos y las obligaciones de los Países europeos respecto de aquellas personas que huyen de la guerra o las persecuciones políticas por razón de ideología, sexualidad o cultura, esos tratados fruto de la adhesión y solidaridad tras el acontecimiento que supuso la catástrofe de la Segunda Guerra Mundial, y que obligó a los países a sentar las bases de una unión normativa para evitar que ocurrieran conflictos bélicos que sesgaran la vida de millones de personas y dotar a cada persona de unos derechos inalenables y que dieran inmunidad a cualquier individuo que fuese atacado por el Estado o por persecuciones irracionales (por no mencionar además del aprovechamiento de recursos naturales y humanos que su país obtiene de los países de origen de los emigrantes).

Y, por último, evidentemente él tiene en cuenta el plan Europeo ante la crisis humanitaria en el que España se comprometió a acoger un número determinado de refugiados que no ha cumplido, ni siquiera el 15% de los que se comprometió a acoger.  Viendo el perfil de tu vecino quizás debas recomendarle que se meta en política, ya que sabios en esa materia abundan en nuestro país. España, por el mediático caso del “Aquarius” está focalizando la atención de los medios de toda Europa dando ejemplo de humanidad y solidaridad y demostrando que solo es cuestión de voluntad política y social. Y lo más extraño e inaudito de todo esto es que aún ninguno de esos inmigrantes ya acogidos por España ha asesinado a ninguna señora mayor desvalida ni violado a un adolescente. El mundo se está volviendo loco. Como sugerencia: quizás, y solo quizás, debas mear en las plantas del jardín de tu vecino.

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