Ya hemos leído en varios sitios que el noveno episodio de Star Wars resucitará a Carrie Fisher, aunque lo más indicado sería decir que volverá Leia, dado que el personaje nunca murió.  Puede sonar muy cínico -desde mi escritorio pido perdón- pero debe ser lo malo de interpretar a una leyenda: puedes morir, pero la leyenda sigue viva.

Los fans de toda la vida ya habían tenido bastante viendo como dos de los tres pilares de la saga se venían abajo en la ficción: primero Han Solo era traicionado por su propio hijo; y luego Luke se hacía uno con la Fuerza,  harto del universo (¡qué envidia no poder hacer lo mismo!). Según una vieja regla no escrita del guionismo si hay que cerrar el ciclo de varios personajes inolvidables al menos uno debe acabar de manera trágica para impresionar al espectador mientras otro debe conocer la felicidad u obtener la gloria para que el fan, identificado con uno de sus peronajes favoritos, sienta que pese a todo hay justicia.

Así nos imaginamos que Leia sería aquel personaje que nos hiciese sentir que pese a todo, pese a lo que ocurra con la nueva generación, todavía los irredentos seguidores de la saga tenían su lugar en una galaxia muy lejana. La muerte de Carrie Fisher, tan identificada con la noble guerrera que prácticamente no vemos ni queremos ver distinción entre actriz y mito de la pantalla, era una tragedia no sólo por la pérdida de un ser querido, también por la potencial pérdida de un personaje que representa la esperanza.

¿Qué hacer entonces? Estamos en una era en la que se puede hacer de todo, así que la resurrección de Leia era posible. Sin embargo recurrir a una Leia generada por ordenador podía ser peliagudo pues el público podría pensar que, en lugar de un homenaje, la todopoderosa multinacional que ahora tiene los derechos de Star Wars estaría convirtiendo a la valiente senadora-princesa-general en una muñeca virtual que sirviera para vender más merchandising.

En este punto reconocemos que J.J. Abrahams ha obrado con inteligencia al declarar que no se recurriría a otra actriz o a una recreación digital sino que se usará, con el beneplácito de su hija Billie, material de descarte y otras escenas grabadas anteriormente por Fisher. Ya no hablamos de una resurrección, sino del tan ansiado homenaje.

Sólo esperamos que este homenaje sea bastante mejor y esté mejor planteado que aquel que sufrió Bruce Lee en  Juego con la muerte en el que se notaba a la legua que un doble había tomado el lugar del mítico actor cuando no sufríamos un montaje absurdo de imágenes. Pero claro, aquello fue en 1978.

Y es que lo de resucitar a un actor es más antiguo de lo que parece. Allá por 1955 Shemp Howard, uno de los integrantes del trío estadounidense “Los tres chiflados”, moría dejando al grupo con cuatro cortos cinematográficos por entregar. La solución pasó por rodar al doble de Shemp de espaldas o de pasada. El recurso pasó a ser conocido como “Fake Shemp”.

El “Fake Shemp” fue utilizado durante bastante tiempo y ejemplo de ello, con desiguales resultados fueron Plan  9 del espacio exterior (1959), cinta en la que Ed Wood tuvo la genial idea de sustituir a Bela Lugosi por el quiropráctico de su mujer tapado con una capa; el clásico olvidado de ciencia-ficción Proyecto Brainstorm, en la que Natalie Wood fue sustituida por una doble; o Regreso al futuro 2, en el que el actor Crispin Glover, disgustado por sus derechos de imagen, fue sustituido por un tipo con unas gafas oscuras y unas prótesis bastante evidentes. Esta técnica, aquí donde la veis, sigue siendo bastante usada. Como ejemplo tenemos la saga A todo gas en la que Paul Walker fue sustituido por uno de sus hermanos, además de por efectos digitales.

Sin embargo la resurrección que marcó una generación fue la de Brandon Lee en El cuervo (1994). Todo el mundo conoce la historia de cómo se coló una bala real en una pistola que debería estar cargada con munición de fogueo y cómo el hijo de Bruce Lee repetía el caso familiar, esta vez con efectos de última generación para la época que dieron la vuelta al mundo. Recuerdo como, de manera inocente, muchos hablaron de la posibilidad de resucitar a Humphrey Bogart o a Marilyn Monroe convertidos en avatares virtuales.

Han pasado muchos años pero ahora que podría ser perfectamente posible, al menos un director ha tenido un acceso de honradez y deferencia para con los fans de Star Wars y para aquellos que seguimos acordándonos de Carrie en Granujas a todo ritmo, Hannah y sus hermanas o Cuando Harry encontró a Sally. Y es que un mito no merece acabar convertido en un ser renderizado.

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