Modo día

Ya está aquí. Tras 14 años de espera desde su primera parte por fin ha llegado a los cines Los Increíbles 2. Bajo la espléndida dirección de Brad Bird (con quién me detendré más adelante), esta segunda película ha superado con creces las espectativas de los espectadores, especialmente de aquellos (entre los que me incluyo) que aún conservan en su memoria con gran cariño la esencia de la película de 2004.

SINÓPSIS

Vuelta de la familia más súper: los Parr. Helen es elegida por unos hermanos magnates empresarios para liderar una campaña con el fin de que los superhéroes regresen. Mientras Bob se quedará al cuidado de Violeta, Dash y el bebé Jack-Jack —cuyos superpoderes se irán descubriendo—. Es entonces cuando aparece un nuevo villano con un brillante plan y Helen será la encargada de detenerle: El Raptapantallas. Al final toda la familia Parr, junto a Frozono y más superhéroes deberán hacer frente a esta nueva amenaza.

RESEÑA

He de admitir que ya desde el minuto 1 en que se proyectó en la pantalla Los Increíbles 2 mi niña interior resurgió, viviendo cada escena como algo mágico y haciendo que las 2 horas que dura (es la pelicula de Pixar con mayor duración) se pasaran volando.

Personalmente: muchos espectadores nos encontrábamos emocionados y reticentes al mismo tiempo con la idea de una segunda parte. No obstante me alegra decir que esta película cumple con creces todas las expectativas que se habían formulado sobre ella. La idea de que fuera la mujer, Helen, la que se encargara de las misiones y en cambio el marido cuidara de los niños es una muestra de que realmente algo está cambiando. [Es la 4°película de Pixar que tiene como protagonista a una mujer por detrás de Brave, Buscando a Dory y Del revés]. La reacción de Bob ante la noticia al principio es de decepción e incluso machismo, pensando que él lo haría mejor que su propia mujer, pero al final tiene que tragarse sus palabras cuando esta le demuestra que puede encargarse de ello sin el menor problema (así se demuestra en la escena del tren, en la que “el raptapantallas” realiza su primer atentado, al igual que en la agilidad que tiene Helen para buscar soluciones a lo largo del film). Hay también una clara evolución de los personajes (de los niños sobretodo y de Jack Jack en especial descubriéndonos sus nada más y nada menos que 17 poderes) lo que lleva al espectador a evolucionar con ellos.

También he de puntualizar lo acertada que ha estado (y no era fácil) la forma de continuar y unir ambas partes con la última escena de la primera película (cuando aparece El Socavador), y su forma de redirigirla con el argumento principal: la necesidad de que los superhéroes vuelvan. Además, la multitud de poderes nuevos que hay en esta segunda parte resulta gratificante y admirable por lo imaginativos que resultan algunos.

Por sacar un “pero”, he de decir que el gran protagonismo que se ha dado al personaje de Jack Jack era quizá algo innecesario, ya que ha eclipsado a personajes como Dash (hijo también de los Parr). Pero es de sobra conocido que Disney y Pixar necesitan siempre un secundario fuerte, que se gane el cariño de la gente y con el que fundir el merchandishing ¿y qué mejor que un bebé adorable con unos 17 superpoderes? Y es que no debemos de olvidar que el cine, y en este caso el cine de animación, es una industria (Disney creo que lo ha dejado más que claro en su compulsiva compra de compañías como si estuvieran de rebajas) y lo que se busca al fin y al cabo es hacer un producto que sea rentable.

Técnicamente: impecable. Es de sobra conocida la asombrosa habilidad de Brad Bird para realizar escenas de acción (fue precisamente por la espectacular escena del avión de Los Increíbles por la que Tom Cruise le contrató para dirigir Misión Imposible 4).

Es evidente en esta secuela el cambio en la imagen; no solo en los personajes, sino en los objetos en general: cómo se encuentran más detallados y más modernos. Y es que los avances tecnológicos en animación han hecho que a Bird le hagan los ojos chiribitas, porque le han permitido crear escenas de acción más complejas, dinámicas y realistas. No obstante, era importante que los personajes conservaran cierta esencia del diseño Pixar original: “regresamos a las esculturas originales (diseñadas por Kent Melton)” explica Bird “y pudimos hacer que los personajes lucieran exactamente como los había diseñado”.

La realización de las secuencias, los plano-contraplano de los personajes, el ritmo acompañado de una banda sonora genuina (mención especial a su compositor Michael Giacchino) y sus diálogos, hacen que no sea una película de animación corriente dirigida enteramente a niños, sino en mayor porcentaje a adultos o, concretamente, a aquellos que comenzaron viendo la primera parte como niños y han visto la segunda ya como adultos.

En definitiva, Los Increíbles 2 ha demostrado que las segundas partes si pueden ser buenas y que en ocasiones (y recalco solo en ocasiones) reutilizar o hacer una continuación de un producto que ya funcionó puede ser un éxito.

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