Modo día

El verano siempre ha sido una buena época para leer: tenemos tiempo para hacerlo mientras descansamos, durante la siesta después de la comida, mientras hacemos la digestión o esperando entre baño y baño bajo la sombrilla.

Ahora bien, ¿qué ocurre cuando no nos convence ningún libro de los que están en boga durante estas vacaciones? Una opción es buscar títulos interesantes, que nos aporten algo más que mero entretenimiento y que no sean los típicos que, una vez leídos, olvidemos en la mesilla del hotel. No obstante también es importante que como buenas lecturas de verano, nos enganchen pero, a la vez, nos permitan interrumpir su lectura para remojarnos de cuando en cuando.  En concreto  -y el redactor de este texto carga con toda la responsabilidad- recomendamos:

  • El Aleph, de Jorge Luis Borges (Editorial Alianza): una obra genial de un escritor genial puede leerse sobre una toalla, en el autobús, en un avión o incluso en el alféizar de una ventana.  Esta joya de la literatura universal derrocha imaginación y, dado que está compuesta por relatos breves, es una lectura muy agradecida. Si alguna vez ha soñado con ser inmortal, con vérselas con monstruos mitológicos, con perpetrar la venganza perfecta o con filosofar bajo el veraniego sol ¡vuelva a Borges!
  • La isla mágica, de William Seabrook (Editorial Valdemar): se trata de un estupendo libro para unas vacaciones en la playa, coctel tropical en mano. El periodista estadounidense pasó una larga temporada en Haití allá por los lejanos años 20 del siglo XX cuyo resultado es esta crónica en la que el vudú está muy presente. Eso sí, no busquen un relato de terror sino un fascinante retrato –no exento de polémica, sobre todo debida a una gráfica descripción de una ceremonia con un macho cabrío incluido- de una sociedad vinculada a una magia fascinante y sensual.
  • Atrapados en el hielo, de Caroline Alexander (Booket): ¿Algo mejor para combatir el calor que una historia ocurrida en la mismísima Antártida? Creemos que no. La autora  nos cuenta la odisea de la expedición de Shackleton, atrapada en el hielo, y cuenta con abundante material fotográfico sacado de la propia expedición. Si también le encantan las historias de superación pero no pasa por sus planes leerse el enésimo libro sobre negocios de éxito, esta obra le encantará.
  • El mundo de Homero, de John Freely (Editorial Crítica): ideal para unas vacaciones por Grecia. Freely tomó carretera – mejor dicho, barco- y manta y realizó un periplo buscando las localizaciones originales de los relatos de Homero. El resultado es un simpático pero a la vez instructivo relato en el que no solo se nos cuenta un viaje, también se nos relata cómo eran las creencias de la época de los mitos.
  • En el piso de abajo, de Margaret Powell (Editorial Alba): dicen de este libro que sirvió de inspiración para clásicos televisivos como Arriba y Abajo o Downton Abbey. Bajo una apariencia de biografía repleta de anécdotas, Margaret Powell nos cuenta su experiencia como cocinera en la Inglaterra de los años 20. Una sucesión de momentos divertidos, esperpénticos y dramáticos que nos muestran la vida de una luchadora voz de la razón en un mundo elitista donde los sirvientes son a menudo más racionales que sus señores. Un libro estupendo para leer en la piscina del hotel.

No son estos los libros típicos, pero tampoco son pretenciosos. Digamos que hemos procurado buscar un equilibrio que nos permita disfrutar, también aprender, parecer más interesantes en la arena o en la tumbona y, sobre todo, poder huir de modas literarias.

¡Buena lectura y mejores vacaciones!

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